Si viviéramos en una ciudad distinta, llevaríamos mejor la cuarentena?



#Yomequedoencasa, pero, ¿y si todos nuestros pisos tuvieran jardín?,  ¿y si debajo de nuestro bloque tuviéramos un huerto? ¿ y si tuviéramos el supermercado en el balcón de enfrente?...

Las ciudades en las que vivimos son las que son porque así ha ido evolucionando la historia, pero muchas quedaron en el tintero.

Ayer hicimos una encuesta en nuestro instagram para ver con qué utopía urbana soñaban nuestros seguidores y, en tiempos de cuarentena, la respuesta fue aplastante.

Entre las 8 propuestas, las más votadas fueron: Broadacre City de Frank Lloyd Wright, Instant city y Agricultura city de Kisho Kurokawa. Las tres tienen cosas en común  se proyectaron en tiempos de crisis (como el que estamos viviendo) y se ensayaron en la vida real.





Sería maravilloso que ahora nuestras terrazas fueran un campo de 4.000m2, como proponía Frank Lloyd Wright. Su propuesta defendía que cada hombre al nacer tuviera un trozo de tierra para poderla cultivar, de tal modo que sólo se consumían productos propios. Broadacre city era una mezcla entre ciudad y campo, dejando atrás la eterna dicotomía.

Sin embargo, esta ciudad-campo ideal construía una superficie muy plana y extensa, casi infinita. Sólo hace falta multiplicar 4.000m2 por cada habitante de Madrid, por ejemplo, para que Broadacre city llegué hasta Burgos. Una locura, que solo se entiende ubicando a Wright en la gran explanada de EEUU.

Boadacre City nunca se construyó al completo, pero sí se experimenten las casas usonianas proyectadas por el mismo arquitecto.






Sin duda, la segunda más votada, Instant City, de Archigram, es una de nuestras utopías favoritas. La posibilidad de crear una ciudad en un instante, como su propio nombre indica, nos parece que es la solución cultural a muchos problemas hoy en la España vaciada. 

Como una carpa de circo o un zepelín atracado, esta ciudad se construye cobijando un espacio para que se pueda desarrollar actividades culturales bajo él. Es el precedente a los festivales de música, tanto populares entre nosotros, pero demasiado novedosos para 1951.

Sin embargo este también se experimentó, y a lo grande. En el VII Congreso del International Council of Societies of Industrial Design en Ibiza, un grupo de jóvenes estudiantes entre los que se encontraba el arquitecto Carlos Ferrater, idearon una tipología para su propio alojamiento. Así surgió una instant city en Ibiza, una ciudad construida bajo lonas de castillos hinchables. 





Por último, la más votada de las tres utopías urbanas fue la Agricultural City de Kisho Kurokawa. Esta propuesta se llevó a cabo, años después del bombardeo de Hiroshima. Por ello, el arquitecto proponía remplazar la arquitectura agrícola que había sido devastada.

La gran malla que cubría los terrenos de cultivo se levantaba varios pisos para liberarlos y que se pudieran cultivar. La ciudad se elevaba a una cota superior donde se ubicaban las unidades habitacionales que podían multiplicarse para hacer crecer la ciudad de manera orgánica.

Esta ciudad, al igual que Broadacre City, nunca se llegó a construir, pero su arquitecto pudo ensayar una de las células habitacionales en la ciudad de Tokio, la torre Nagakin.





Sin duda las tres son muy interesantes y nos ayudarían a resolver los problemas que tenemos hoy en las ciudades. Sin embargo, puestos a pasar la cuarentena #covid-19 , nosotros no nos quedamos con ninguna de ellas, sino con el teorema del rascacielos de 1909. Para tener lo mejor de la ciudad y del campo...


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