Un Banco-Biblioteca

En Barcelona en 1930, a causa de la remodelación del paseo Sant Joan, a ambos lados de la Avenida Diagonal, se construyeron dos bancos- biblioteca, proyectados por Félix de Azúa, que permitían leer al aire libre.

Se trataba de unos bancos de 12m de largo, con forma semielíptica que cerraban un pequeño rincón en medio del Paseo. Tenía una pequeña estantería en la parte central, por encima del respaldo. Estaban sobre una plataforma de 20cm que los separaba del suelo y eran completamente de piedra blanca, a excepción de las puertas de la estantería que eran de madera y vidrio. En ellos se depositaban los libros que un empleado municipal, con la llave de la vitrina, facilitaba a los vecinos.


El banco-biblioteca era todo. Era objeto porque era un banco, arquitectura porque recogía un lugar y ciudad porque creaba barrio y comunidad, además de ser un punto de cultura.

Era probablemente la mejor biblioteca de la ciudad, siempre repleta de gente mayor, niños, paseantes... Y puede que fuera también la mejor manera de acercar la lectura a los ciudadanos. Por ello, cuesta creer que
 nunca nadie haya tratado de recuperarlos. 

Tal vez no sepan de su existencia. Por eso aquí los dejamos.




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