Horizontal y vertical


Las líneas verticales y las horizontales son las protagonístas den estas dos imágenes de Gio Ponti y Georges Vantongerloo. Como defendía el De Stijl, grupo al que perteneció el artista holandés, son las dos fuerzas primarias, que intersecadas dan lugar a la belleza plástica pura. Apoyados en la geometría, ambos tratan de conseguir esta nueva armonía a través del equilibrio entre las tensiones de estas dos direcciones principales.

La repetición de elementos como las ventanas, los rectángulos, las baldosas cerámicas, las pilastras blancas y las líneas negras; y su disposición en la horizontalidad o veticalidad mediante principios geométricos consiguen dotar de una proporción y una relación equilibrada entre los distintos. Desaparecen así la centralidad y la simetría canónica, dejando a la plástica en manos de la dimensión y la concordancia entre elementos y colores.

Tanto en el alzado del edificio Montedoria, como en la pintura de Vantongerloo, los colores son mínimos. Un simple monocromo verde elegido por Gio Ponti potencia este equilibrio de las relaciones entre elementos que parecen flotar en una masa verde. Sin embargo, en “Intervalos”, aparecen el ocre y el naranja acompañando al verde, perfectamente dispuestos en un fondo blanco que ayuda a percibir mejor las relaciones entre ellos. Los elementos no se tocan, mantienen las distancias sutiles que hacen que la composición sea perfecta.

Esta perfección es consecuencia de la búsqueda de la racionalidad en pintura. Vantongerloo en “Intervalos” crea una composición constructiva en base a las dos fuerzas elementales que aguantan el mundo, entendiendo la pintura como una imagen arquitectónica, abstracta y perfecta.

Sin embargo, la imagen pictórica de la Arquitectura que busca Gio Ponti supera esta plástica pura. La Arquitectura permite darnos mucha más información que la pintura bidimensional no puede entender. Aparece el relieve y las sombras como parte de la composición. Es su racionalización en estos órdenes primarios horizontales y verticales, como se aprecia en el alzado de Montedoria, los que superan la belleza plástica pura. Porque no hay que olvidar que esta es el arma más potente de la arquitectura y las lineas horizontales y verticales sus elementos por excelencia.


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