Lo que no nos cuentan del Walden7





Los días ya son un pelín más largos, pero Febrero no acabes aún por favor.



Hoy volvemos a hablar de ARQUITECTURA, que ya toca. En concreto, de uno de los edificios de los que probablemente más hayamos oído a hablar en cuanto a vivienda colectiva en la ETSAB, el Walden 7, de Ricardo Bofill. A pesar de las maravillas que nos cuentan en la escuela, he de admitir que yo iba con cierta actitud crítica a ver el edificio. Ahora me ha cautivado. 
Visita 100% recomendada. Ver para creer.


Para los que no tengáis ni papa de lo que hablo, os pongo en situación:

El Walden 7 es un edificio situado en Sant Just Desvern (Barcelona) que alberga una comunidad de 1.000 habitantes, es decir, cualquier pueblo mediano en una única construcción. Seguro que lo habéis visto al entrar a Barcelona desde la A2.
 Impresionante, sí. 

Fue un "experimento" de los años 70 del arquitecto Ricardo Bofill que proponía la creación de una gran comunidad organizada en 16 plantas articuladas mediante 5 patios, formada por 446 pisos que se relacionaban mediante todo un complejo sistema de pasarelas, pasillos... Además contaba con servicios comunes como piscinas en la azotea, espacios de reunión, toda una planta baja de servicios (peluquería, cafetería...). Un gran "hormiguero"

Lo sé, suena a la utopía más grande de la historia, pero existe y creedme que es espectacular. Yo al principio lo veía muy laberíntico, oscuro... pero hay que ir a verlo.

  
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Cuando se habla del Walde, se habla de agregación de módulos, tipologías de vivienda, su gran dimensión...
De lo que nadie nos habla en la ETSAB es de los espacios, de la nueva percepción del límite público-privado, de los detalles en las esquinas, de las cotas de esa escala intermedia...

Lo que no se dice es como está dibujada la entrada a cada casa. Esas pasarelas de apenas 1m de ancho en los sitios mas estrechos se van desdoblando, adaptándose a cada puerta, creando unos espacios intermedios, de una escala muy acotada que los mismos vecinos se apropian con plantas, jardineras, mesas, bancos, sillas... Lo realmente fascinante es como gracias a una ampliación del umbral público-privado y un buen diseño de las zonas comunes,  la vida de la comunidad sale hacia el exterior.

La entrada a la vivienda no es sólo una puerta. Es un espacio con cierto grosor y mucho aire que sube de los patios, al cual llegas con un giro o dos desde la escalera y que al aproximarse a la puerta se recoge a una escala menor aprovechando el hueco de la escalera o una ventana. Cada volumen esta perfectamente dibujado y acepta todo lo que tiene que pasar a su alrededor, se adapta a la acotación de esa vida.

No sé si viviría en alguno de sus pisos, pero sí en sus pasarelas o en su planta baja. Tal vez ya esté contagiada por el arte egipcio (al fin!)... pero el color lapislázuli, los retranqueos en los alzados, la escala colosal, los oasis de fuentes y palmeras en los patios... recuerdan un poco a la arquitectura de los templos tebanos: su espacio, su luz...
La calidad espacial en planta baja está definida por dobles, triples alturas que se van plegando, una escala de catedral casi... grandes pozos de luz, patios árabes con fuentes, azulejos.. Una manera espectacular de presentar el edificio. Tal vez por eso viviría ahí.


Aquí os dejo algunas imágenes de lo que hablo,
 pero, en serio, tenéis que ir a verlo.








Toda la privacidad y la sociabilidad a la vez.


  












La planta baja:













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