Workshop en el Garraf


35 minutos de tren.
Barcelona... El Prat, Viladecans... Gavà, Castelldefels ...
y ya por fin tu parada: Garraf.

Sin saber muy bien a donde vas y tras bajar unas empinadas escaleras apareces en la playa. 
Esta maravilla no se veía desde las vías. 
30 casetas de madera verdes y blancas abrazan una pequeña playa abarrotada de sombrillas. 
Es como si estuvieras en la costa del sur de Inglaterra, pero a la mediterránea.

 Dudo que en Brighton tengan chiringuitos tan animados como el de Garraf a las 9 de la noche y que haya vecinos tan majos como Marisol de la caseta 21, que nos contó toda la historia.






La primera de estas casetas se construyó en los años 20. Un trabajador ferroviario comenzó así la historia de lo que al principio eran simples casetas de baño y ahora forman una gran Comunidad social y arquitectónica. Un nuevo descubrimiento, destino más que recomendable para escapar de la estresante Barcelona una tarde.






El conjunto esta formado por 30 casetas individuales y distintas que se leen como una unidad y que forman un extraño límite entre lo público y lo privado donde acaba la arena. Todas ellas fueron el tema de estudio del Workshop del Garraf de la ETSAB y MRM que se llevo a cabo la semana pasada en la escuela.

 7 días de trabajo intenso estudiando las casetas, analizándolas, buscando nuevas intervenciones, intentando fortalecer su valor patrimonial, detectando problemas y aportando soluciones... Aparecieron ideas y proyectos muy interesantes.


Alzado de las casetas.
Marta

Trabajamos 7 temas de las casetas por parejas: los intersticios que quedan entre ellas, la playa, el muro que tienen detrás y sobre el que se apoyan, los elementos verticales, las oberturas, los espacios en planta baja y las casetas en si como tipología. Todo se transformó en fotomontajes, vídeos, plantas, alzados, instalaciones en el lugar, maquetas... 


Aquí os dejo algunos de los ejercicios para que os empapéis del Garraf como lo hicimos nosotros. A ver si pronto podemos verlos expuestos entre las paredes de Coderch en la ETSAB.

 Bienvenidos.



instalación de Mónica Sambade y David Mesa.
Habitar el paseo: El límite tan fino entre lo público y lo privado fue elpunto de partida para este ejercicio donde Mireia y Joseba plantearon crear mobiliario urbano nuevo a partir de las vallas blancas de cada caseta para dar usos nuevos a los espacioes en planta baja. Lo explicaron con varios collages:

Mireia Sunyer y Joseba Barragues

Mireia Sunyer y Joseba Barragues

Mireia Sunyer y Joseba Barragues

estudio de la planta baja de las casetas para actuar sobre el paseo.
Mireia Sunyer y Joseba Barragues



Intersticis: Miriam y Oriol detectaron las cualidades tan ventajosas de los espacios entre casetas: corrientes de aire, sombra,etc 
Su tema fue estudiarlos, clasificándolos y ordenándolos en una especie de pentagrama; para luego trabajar sobre ellos proponiendo nuevos usos.

Miriam Huguet y Oriol Ferrer

Mirian Huguet y Oriol Ferrer



Garraf: punto y aparte: Se estudiaron los elementos verticales del lugar, desde las sombrillas hasta las catenarias del tren. Una nueva lectura del Garraf que probablemente nunca antes se había hecho, donde aparecieron ritmos y elementos distintos. 

Adrià Ruiz y Sara Heras



Estel·la: Este fue sin duda el ejercicio más atrevido, casi de carácter experimental. La idea principal era alargar la dimensión de las casetas hasta la orilla intentando crear una relación más directa entre los vecinos y los bañistas.

Xenia Roig y Maria Amat


Obertures: Marta hablo delas oberturas de las casetas: tipología, usos... planteando nuevas posibilidades en cubierta. Realizó un alzado en collage muy bonito que podéis encontrar más arriba.

Marta Ferrer


Marta Ferrer



El muro como soporte: David y Mónica planteaban integrar el muro de la parte de atrás de las casetas entre los vecinos, traspasando la vida que hay al otro lado e incluso invitando a los paseantes a que miraran por encima de él. lo hicieron con una instalación muy simbólica, domesticando el muro con elementos de la vida cotidiana.
Ganaron el segundo premio del Workshop.

Mónica Sambade y David Mesa

La Avenida de Llorach es un punto de gran intensidad y fricción urbana por su escasez de acera y la sensación de estrechez que producen el tráfico rodado, el terraplén ferroviario y el muro de las casetas. Dicho muro constituye una fachada, un plano de soporte de actividades actualmente desaprovechado.

La propuesta presta atención a esta intensidad invisible que se produce en la parte inferior del muro intentando trasladarla al exterior, en la avenida, introduciendo una serie de objets trouvés en tres puntos muy concretos: La puerta correspondiente a la caseta número 2, que no da acceso a ningún interior sino al vacío, y los dos estrechos pasos que constituyen el paso público hacia la playa. Dichos objetos domésticos y las actividades que con ellos se realizan participaran a crear un paisaje con matices situacionistas de escenas domésticas que permitan desarrollar una reflexión sobre el potencial del muro como fachada y como escenario en el que puedan tener lugar multitud de actividades y formas de habitar a la vez que reformulan el papel que desempeña actualmente este límite en el contexto de las casetas del Garraf.



Mónica Sambade y David Mesa

Mónica Sambade y David Mesa



Caseta 34: En este ejercicio, las propias casetas del Garraf eran el proyecto. Primer premio de Adriana García Dugo y servidora.


  

Las casetas aparecen en la playa del Garraf como un conjunto uniforme donde la forma de vida es la que define su arquitectura. Una arquitectura que cada vecino ha hecho propia, pero que al contar con este denominador común “la vida junto a playa y el mar” posee unas características que dotan de unidad al conjunto. De tal manera que, aunque cada caseta sea individual y distinta, todas ellas se leen como una gran comunidad tanto social como arquitectónica.

Con “La caseta 34” se ha intentado definir la tipología de esta comunidad, estudiando la forma, cada uno de los elementos que conforman su arquitectura y todas las variaciones de estos.

En una primera aproximación, se detectó el módulo inicial (3x5m) a partir del cual las casetas fueron ampliándose incluso llegando a ocupar toda la parcela hasta el muro. Aparece así la primera pauta que define el sistema: las relaciones suelo-caseta-muro; lo que definimos como “Tipo”.

Cada uno de estos tipos consta de unos elementos comunes, se acotaron y se clasificaron según su función: estructura, escaleras, cubierta y alero; cerramientos, ventanas, filtros, detalles y mobiliario. Estos elementos cuentan además con una serie de variaciones. Muchas de ellas han venido dadas por la evolución histórica de las casetas como se ha podido comprobar hablando con los vecinos y en las lecciones de historia del taller.

En el caso del mobiliario y los detalles aparece otra característica común de esta arquitectura, la de aprovechar el espacio al máximo. Se hace uso de instrumentos como el sofá-cama o la mesa-porticón... También se incorporan nuevos mecanismos más propios de la navegación y de la arquitectura desmontable (palometas, mordazas...) que dotan de un carácter más doméstico a estas casetas que empezaron siendo tan sólo casetas de baño.

Tras este detallado estudio y su clasificación, se pasa de la tipología al modelo. La caseta 34 sería la que cada uno se construiría desde cero.
La mejor intervención para el Garraf es él mismo.








Espero que os haya gustado todo el trabajo!!
Muchísimas gracias a todos, en especial a los coordinadores y profesores del Workshop porque sin ellos no habría sido posible!

Fernando Álvarez Prozorovich 
Carles Enrich
Oriol Hostench
Mar Santamaría





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